pueriles pasiones alpargateñas

circundando un objeto, tan común como una alpargata, de cuero, tela, con cordones, a colores, blancas, negras, de independiente y las mejores que tienen suela de yute, tan simple y complejo como cualquier objeto. Nuestra búsqueda producirá el desgaste y aplanamiento, incluso abra grietas y un día empezara a desprenderse ese primer bigote, la anticipación de una aniquilación total, aveces acopañada por un olor característico y otras por los hilos de las anteriores costuras decididos a rozar el pizo de manera arbitraria.
La alpargata y su entramado, el calzado y su aniquilación y el viajero que se la deja a sus viejos para que la cuiden pero igual la encuentra rota.
El procedimiento de estas lineas, las posteriores y las que las antecedieron pero ustedes nunca veran, sera el de un lento desgaste, la proliferación de seres y la acumulación y despojo de ciertas cantidades de barro, si se producen grietas mejor y por ultimo sucumviremos en una esfimera hoguera de llamas verdeazuladasfile:///C:/Documents%20and%20Settings/Usuario/Mis%20documentos/Mis%20im%E1genes/fotos%20con%20anita/100_8159.JPG

Sobre dichos de fe y escolástica


La fe, un dicho que en tanto decir no se podría, un dicho que en tanto decir se creería. Conjugación de saberes, perorata de alumbrados, trucos y retruques a la luz de una vela. Ciencia y poder se conjugan y recrean lo que la-gente dice que cree , en tanto es capaz de tener fe, o de tenerles fe.

El don de la fe, la posibilidad de creer en lo que los que saben. Los que saben??? Por que estudiaron y rezaron mucho, Estudiaron lo que otros escribieron y rezaron según el protocolo. Dicen que saben que existe, y creen lo que dicen que saben que actúa. Un dicho pronunciado en altares altaneros o en las transparencias de vitrales que debe ser creído, en tanto dicho. Porque sino perderíamos el atributo de la fe, un don, algo que nos da otro sin pedir nada a cambio, una la exigencia de otro que se constituye en tanto creemos que existe.

Las intermitencias de la que siempre acecha, imposibilitan la imposibilidad de la fe, en tanto que hay una brecha entre nuestra vida y no vivir más. En tanto que el lenguaje no puede explicar, más que por artilugios o fabulas. En tanto que el hombre es, hasta que no es. En la medida de ese hueco.

Algo debe decirse. Hay un dicho que remedia dándole sentido no solo a eso que pareciera no tenerlo, sino a todos los otros sinsentidos que muy sabidos y acostumbrados, solo son en la medida que lo que no tiene sentido puede ser dicho y creído.

Nuestra vida, como todas las vidas que se saben tanto, Nace en una fe y evoluciona en otras, desde las más nimias barbaries como las vírgenes, o las complejas especulaciones sobre la objetividad del big bang, pasando por toda una serie e agnosticismos, masonerías, programas de tv, y bets seller.

La incredulidad inocua es poco prospera, dichos y decires renegados en pos de la creencia de un sin sentido, le brinda al avismo un sentido chato, aplastado y grisáceo.

La búsqueda de los colores es un rumbo, menos altanero de altares y mas dichoso de dichos. Se podría buscar una búsqueda, hipotética, pero no deductiva, ni hipotética inductiva, una hipoteticidad introyectiva, en tres tiempos.

Es posibles otros que tres? “Nada existe”, “si algo existiese no podría ser conocido”, “si algo pudiese ser conocido, no podría transmitirse con el lenguaje”[1]. Este buen griego viene a socorrer con palabras la población de los inquietos, de los coloridos, de los dolientes.

“Nada existe”, este juego de mesa tiene tres colores, que se despliegan de manera aleatoria, con repeticiones y alumbramientos. Se empieza por el primero hasta el último, pero al salir se salen o son salidos. Y nos salimos, cuan colores primarios se despliegan, de los que pudiendo ser grises, si inteligencia e inquietud mediante, fermentan purpureos y verdaceas pinceladas de un dicho, mas posible y menos creíble, para cualquiera que no sea el que lo dice.

“Nada existe”, en tanto negación del dicho que debe ser creído, la virtuosidad o erudición de una fe, se niega y el dicho es obviado. La nada escarlata nos saluda, el que se angustia que se aguante, y a no llorar en la iglesia. No fundamento, la incredulidad, donde germina la incógnita que dará cabida a los primeros tintes, que de tanto caminar se adhieren a la suela de los zapatos.

“Si algo existe no se puede conocer”, estadio otro, cambio, baraje. Los colores se perciben, los lavados no destiñen y no se gastan en el normal decir, el dicho se asoma.

Lo propio y la incógnita se aúnan en un indecible que toma textura, en el hipotético de un decir que no puede conocerse, aunque miedo o cobardía mediante, aunque tristeza y búsqueda, aunque felicidad y albedrio. La pervivencia de un sentido que no es un sin sentido, pero tampoco un sentido, de un dicho que no es dicho, ni creído, de un semi decir desconocido, pero que junto al “si” hipotético puede habitar la caverna de nuestros sentidos.

“Si algo pudiera conocerse no podría transmitirse a través del leguaje”; la suerte gira, el contorno se expande, y el momento propicia los dados. No solo caminamos sin destino, es pertinente revolcarse en los espejismos del sentido. Expandirse y contraerse en alfombras, búsquedas otras, cuan veloces zarigüeyas o contemplantes perezosos, encierros de topo o cabriolas de delfín.

Los colores se presentan ya no adheridos, solo brotan, de quien sabe dónde y hacia ningún lugar, pero se estampan y flotan en el cuerpo, y es una fiesta.

La preocupación que agobia al súbdito de la hipotética inductiva, no yace en este valle. Que importa si los jóvenes no se enteran, de una verdad inductiva, de un dicho hipotético pero creíble en tanto no puede ser dicho. El decirlo tacharía las pinceladas, los verde agua y violáceos que alumbran la morada de palabras, del decir de este diciente que no habiéndolo dicho cree que con un “si” hipotético antes puede saberse de eso que perdura, pero no acecha, sino que propicia y es proclive. Un dicho sin decires que sirve para jugar a los dados, o decorar una caverna.


[1] Gorgias, “sobre el no-ser”

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